Convenciones que nos convencen: VII Festival Internacional de Córdoba ’12 (I)

¡Hola parejitas jugonas!

Mother mine” que fin de semana. Eso es un puente y lo demás son acequias.

Como ya sabéis, asistimos este puente al 7ºFestival de Juegos de Mesa en mi queridísima Córdoba. Y cómo no, venimos a contaros la experiencia (y a dar envidia, que ya nos tocará recibirla con los que vayan a Essen).

Llegamos sin contratiempos a la ciudad (que uno ya se la conoce, y eso da ventajas de aparcamiento), dejando el coche cerquita de donde íbamos a dormir, a unos 15 minutos del festival (quizá un poquito más). Con más bolsas de juegos para vender y maletas de las que las manos abarcan, llegamos a nuestro “hostal” casi de milagro. Y es que aquello no parecía un hostal. Era una residencia “new age alternativa low cost” donde la puerta era una verja en un edificio que desde fuera parecía en plena restauración… o abandonado. Eso sí, cerquita de la Corredera, que es un sitio precioso para visitar.

Pues con un poco de lastre menos, llegamos a la convención. Madre mía que de gente para ser las 11 y media de la mañana. Ya estaban todos preparados, llenando mesas y tiendas por igual. Y aquí empezamos a poner nuevas caras y a reconocer a las antiguas. Pasamos un rato rebuscando a conocidos y pasando por las tiendas para echar un ojo. Abrazos y besos con los viejos conocidos y los jefes de las editoriales (que guapísimos todos). Pudimos al final ponerle cara a Cartesius (al fin cumplimos con nuestro twitter).

La primera partida del festival tuvimos la suerte de hacerla con Enhac (del Laboratorio de Juegos, y que tuvimos el privilegio de compartir con él mesa más de 1 y 2 veces durante las jornadas) y Pedrote.

Fayzah, Enhac y Pedrote

Un Goa (todo el mundo habla bien de él, habrá que probarlo) que echamos a cuatro. La opinión nuestra es MUY positiva, aunque no tanto como para pillarlo. Es un juego como la copa de un pino, con una mecánica de subastas (que resultó ser la mecánica del día en nuestras partidas) la mar de maja, con mucho pique y mucha gracia. Al final vendiendo como verduleras en el mercado las acciones y especias. Un gustazo jugar a juegos así.

Vistas las tiendas y demás, nos dirigimos con Enhac de nuestra parte a comer con los de Lex Ludi Malacitana que por allí pululaban, Seldonita (El hombre que ríe project) , Chemo (Gaming with my suegra) y unos cuantos más (perdooon, no me acuerdo de los nombres). Comida llena de cotilleos, chapas (nuevas chapas se unen a mi mochila), risas y … bueno, comida no tanta, pero suficiente. Y ahora de vuelta al Festival.

Sentaditos a la mesa con Seldonita , Juanma y Paz (de Propongo un Juego) y  Kikaytete (Lo que no me gusta de…) nos disponemos a jugar un juego de esos que a Seldonita tanto le entusiasman (vamos, uno de esos que no conocemos nadie ;P). El juego en cuestión es Peleponnes.

Así en breve, se podría denominar como un 7 Wonders para PROS. Una mecánica de subastas muy chula, en la que la jodienda y el desparpajo brillan por su abundancia. Tenemos las losetitas (en lugar de cartas) de lugares, terrenos y demás, y la mejor de todas las ideas: la fase de puntuación. La fase de puntuación es sencilla y a la vez complicadísima de captar. Básicamente es que sumamos O los puntos de prestigio superchanchis más el dinero O los humanos vivos. De lo que menos tengamos es nuestra puntuación final. Esto hace que no pares de intentar equilibrar la balanza, procurando no pasarte ni quedarte corto. Para más inri de vez en cuando aparecen desastres naturales que fastidian a todo dios sin contemplación ninguna.

Y seguimos en la misma mesa, pero cambiamos un poco de público (nos separamos para ir a probar otras cosas cada uno).

Nos quedamos con Chemo , Seldonita y Robopilingui. Y con este grupazo nada mejor que echar un Offrandes.

Offrandes es el juego donde más vaquitas, cabritas y cerditos de madera vienen (el juego se puede convertir en un Agrícola con la variante Animal sobre Animal). En el juego somos unos hombres sin corazón que ofrecen todos estos animalitos a los dioses, matando bichos sin parar. El sistema de juego es sencillo. Vamos ofreciendo cartas de acciones (de las acciones que se pueden realizar) y esperando que la gente las compre. Si las compran sin que vuelvan a nosotros, seguimos. Si las compramos nosotros, paramos. Así te tiras unas risas y unas dos buenas horas intentando poner más carneros que nadie sobre el asador. Se hace un piticlín largo para lo que haces todo el rato, que se acaba volviendo un pelín repetitivo. No es mal juego, pero se queda largo para lo que es.

Y con los mismos jugones (que no por ello no nos parábamos a hablar de vez en cuando) nos echamos un Boomtown. OTRO juego de subastas, en este caso llenas de caos y risas. Básicamente somos mineros que necesitamos coleccionar todas las minas posibles para ganar mucho, mucho dinero (ya directamente convertido en fichas de poker para el casino). El juego es un despiporre de azar y risas, con muchos dados, putadillas, pujas y piques. En un turno eres rico y al siguiente eres pobre como una rata porque tus compis han saqueado todo lo que tiene. Un juego para disfrutar y pensar lo justo (y con una mecánica del Catán). De lo más divertido que probamos en las jornadas (pero no es para dos… por desgracia).

Nos quedamos allí para cenar (porque este año te traían los kebabs al festival directamente, lo que es un lujazo máximo). Lo que también era un lujazo era la compañía, ya contando experiencias de juegos, sensaciones y demás. Y los kebabs estaban buenos, la verdad.

Ya para terminar, llegada la noche que se nos hizo entre charlas, tocaba probar alguna cosa más.

En la mesa con Raul (CSI Badajoz) y Lethan (Lex Friki Malacitana). El juego en cuestión es uno que lleva remordiendo en nuestra conciencia desde hace tiempo: Doctor Who, el juego de cartas. Es un juego por encargo de Wallace, de esos que se curra tanto. La verdad es que nos sorprendió. Ya llevábamos unas buenas impresiones por parte de su dueño, y no nos defraudó. No lo compramos porque… era para tres mínimo, pero sabemos que en algún momento tendremos amigos nuevos. Es que nos hemos vuelto muy frikis de demasiadas cosas.

El juego en sí es para ir haciendo la puñeta a los demás, hacer la boca agua a los frikis y echar un rato ameno. Poner cartas en ubicaciones ajenas, defenderte e intentar sacar más puntos. No es mal juego en sí, pero nada del otro jueves.

Para rematar la noche nos juntamos con Claudia y Jordi (y salió Fayzah) para jugar a Mogel Mottel. Ese juego es un despiporre allá por donde pasa, y siempre genera público a su alrededor. El suelo lleno de cartas y risas varias por parte de los participantes y de los espectadores. No os vamos a contar mucho más que no se sepa. Básicamente un juego donde la mecánica principal es hacer trampas. Y es que el jugón honesto de nuestro interior nos lo prohíbe, y eso genera un conflicto personal que desencadena en risas sin par por parte de sus jugadores.

Vaya dos magos de tirar cartas están hechos.

Al final no importa quién gana o pierde, sino el que más se ríe en toda la partida. Y mira que Jordi era mago y hacía unas cosas con las cartas chulísimas.

Cerrado el festival nos fuimos de marchita con los coleguis jugones. Una guinda la mar de agradable para un día magnífico.

 

Mañana, más.

¡Hasta la próxima entrada!

8 thoughts on “Convenciones que nos convencen: VII Festival Internacional de Córdoba ’12 (I)

  1. Una pena que sólo pudieramos echar juntos el Doctor Who y el Mogel Motte, pero al menos compartimos risas, kebabs y cervezas en el Ocónajiu ese de marras😀

    No hay que tener cuidado con el Seldonita ni nada… te coge por banda y te enseña todas sus mierdas😛

    Un abrazo!

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  2. Jajajaj, m eha gustado mucho tu reseña. Deseando estamos de volver a jugar con vosotros (por cierto, caballero, a ver si me respondes al correo que te envié ayer al correo de tu blog, que necesito respuesta lo antes posible).

    Un saludo😉

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  3. Venga esa segunda entrada, que habéis dejado con la miel en los labios.
    Otra cosa mala de estar en Cerro Muriano, que las salidas nocturnas ni catarlas. Como me habría gustado una cerveza en ese sitio

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  4. Hola gente!!!
    Que bueno!!! Me habéis puesto un primer plano tirando polillas, jeje. La verdad es que ha sido mi primer festival de Córdoba y lo he pasado genial. No podía ser de otra forma empezando como empecé: tropezando con vosotros y siendo amablemente invitado a jugar. Sin más. Sois tan simpáticos en persona como se intuye leyendo el blog.
    Espero que nos veamos en mas encuentros. Un abrazo ( y mucha magia ).
    Jordi.

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  5. Fue un placer veros por allí, no me explico todavia como es que no jugamos a nada pero compartimos buenas charlas de vuelta al hostal y durante las tapitas de tortilla.

    Espero veros por aquí alguna vez.

    Un abrazo a los dos!

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