Jugando en la biblioteca (XXXIV)

¡Hola parejitas jugonas!

Se acerca cada vez más la navidad y con ello un espíritu jugón ronda por los aires. Y eso en las bibliotecas se nota.

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Agradecemos muchísimo a Juegos de la Mesa Redonda por su aportación a la biblioteca para los más peque-peques. ¡Echad un ojo a su tienda sin falta!

JUEGOS NUEVOS

PIRATEN MAU MAU

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Este juego es un juego del tipo Mau Mau, es decir, un UNO. En el juego tenemos que deshacernos de la mano de cartas colocando o bien una carta del mismo color o del mismo dibujo. Cuando te queda una carta dices Mau (o robas si se te olvida). Cuando te quitas de todo dices Mau Mau (y si se te olvida, robas cartas). Este juego forma parte de una colección de HABA de cuentos narrativos con la mecánica del Mau Mau de fondo. Tenemos piratas, princesas y la vida real.

Biblioteca Los Dolores: Con cuatro niñas de entre 4 y 5 años. La parte de contar historias sin problemas, pero necesitaban más guía para la parte mecánica del juego. Pero con un poco de tesón y tras dos partidas, el juego lo tenían dominado. Es sencillo una vez lo entiendes.

Biblioteca Ramón Alonso Luzzy: Con un grupo de 5 niño de entre 5 y 6 años. Un par de niños muy vergonzosos atrancan un poco la partida, impidiendo que se desarrolle la historia con fluidez, pero poco a poco va saliendo. Les interesa más la mecánica que la parte de contar historias, aunque no se les da mal.

Biblioteca La Palma: Con dos niños de 5 años y sus madres. En este caso, gracias al apoyo de las madres, el juego resulta más fluido que en la anterior biblioteca y lo pasan muy bien.

OPINIÓN PERSONAL: Personalmente no me gusta el juego, porque por lo que he visto, la mecánica de Mau Mau no pega con la narrativa. Y os explico un poco. Imagina que sacas una isla, y comienzas a contar la historia. El siguiente saca otra isla y… ¿sigue hablando de la isla? ¿Habla de otra isla? Pero es que si sale una tercera o cuarta, el material narrativo se queda seco. Y hablamos de un juego infantil, donde los niños para los que este juego puede resultar divertido no poseen unas dotes de escrituras muy versadas. Si son capaces de componer una idea coherente y con gracia sobre un loro, otro jugador que tenga un loro no va a tenerlo tan fácil. El juego incluye una ficha de un pirata bien molón que además cuenta como una mecánica del tipo Jungle Speed (cada vez que salga en la historia el pirata, al que al principio del juego debemos nombrar). Lo mejor del juego es cómo queda todo en forma de libro cuando añades la última página (cogida al azar cuando acaba el juego, que tiene una ilustración distinta). Pocas ilustraciones para dar rienda suelta a historias diversas, pero  bueno, ha gustado, así que qué sabré yo. Eso sí, si a tu hijo le mola el Uno, este al menos tiene algo más, que eso siempre mola.

Podéis comprar Piraten Mau mau en el siguiente enlace.

RITMO Y BOLA

Este es un juego que siempre hemos querido tener, y al final ya hemos encontrado una razón para comprarlo. Pero ahora tocaba jugarlo.

Ramon Alonso Luzzy: Lo probamos al fin con un grupo que pudimos coger al final de la sesión tras un Dixit. EL juego funciona bien pero con niños de entre 8 y 9 años. Menos de esa edad tienen dos problemas: no saben llevar el ritmo o no saben intercalar el símbolo en el ritmo. Así que aún así se rien mucho y lo pasan muy bien, pero no ganan.

La Palma: Con la tranquilidad de ese día pudimos probar este juego con sólo cinco jugadores (que tampoco está muy mal). Y esta vez siendo niños mayores jugaron perfectamente, muchísimas risas y nos lo pasamos todos estupendamente.

OPINIÓN PERSONAL: Este es un gran party para echar unas risas y divertirse haciendo el tonto. Es un juego muy sencillo de enseñar pero que habrá personas que sean capaces de llevarlo mejor y otras que eso de llevar el ritmo sea un problema personal para ellos. Pero sin duda, nadie se va sin una sonrisa de una partida a este grandísimo juego. Y se juega en un ratillo. Lo único, vais a hacer ruido, eso dadlo por hecho… bueno, eso y que las palmas de las manos se te quedan un poco adormiladas al acabar.

COMENTARIO FINAL

Cómo se notan las fiestas, que se acercan y la libertad que ahora empiezan a tener los niños, porque es una alegría verlos venir. En cada una de las bibliotecas estuvimos subiendo en gran medida la cantidad de gente.

En el Barrio Peral tuvimos 17 personas en total al final de la tarde. Un grupo de 5 niños (¡¡todos de la misma edad!!) vinieron a jugar con nosotros y quedaron extremadamente complacidos al terminar la tarde. Juego como Fantasma Blitz, Water Lily o Boggle fueron para ellos enormes descubrimientos en el ámbito lúdico. Para ellos y sus padres.

Hay una cosa que sentí, que quizás es una locura, pero que os voy a comentar a ver si alguno le ha pasado también. Cuando comenzamos con este grupo nuevo, teníamos a un niño MUY energétivo, que no paraba de hablar, levantarse, subir la voz, interrumpir a los demás… Entonces en ese momento, tú sentado allí, comienzas a tranquilizarlo sutilmente, como intentando quitarle ese exceso de energía que lleva el niño para que se calme. Pero es que a la vez, esa energía intentas traspasarla a otros jugadores más lentos (avivándoles, animándoles, llamando su atención para que siga fluyendo el juego). Te conciertes cuando te sientas en una especie de máquina de intercambio energético en el fluir de la partida, controlando, calmando al grupo, intentando que todos se estabilicen y jueguen tranquilos y en armonía. No se si es una chorrada o tiene algún nombre, pero oye, que es la sensación que me ha dado ya varias veces cuando comienzas a tratar a un grupo nuevo.

En los Dolores también rebasamos la cantidad de niños normal, llegando a 13 niños por la tarde. Un montón de trabajo y de grupos jugando con sus padres. Sin duda es una grandísima alegría ver como se nos llenan todas las mesas de la biblioteca y cómo el boca a boca va funcionando.

El Ramon Alonso Luzzy pudimos ver otro grandísimo grupo de niños jugando todos a la vez. No ha disminuido lo más mínimo (ni idea del número ,estamos demasiado ocupados trabajando como para pararnos a contar). Por fin el Dixit sale a mesa regularmente (teniendo grupo…) y cómo los niños se apiñan a las 6 esperándonos ya sentados en las mesas, creando nuevos grupos y conociéndose. Amistades lúdicas.

Por último la Palma. En esta biblioteca se notan MUCHÍSIMO los elementos discordantes, aquellos niños que pertuban a los demás, convirtiendo a todos los chavales en entes gritones y gruñones. Esta semana no vinieron los tres niños que perturban a los demás, y se nota muchísimo. Una tranquilidad, una paz, una facilidad para llevar la actividad y poder jugar a todo sin que nadie agite a nadie hasta el punto de ponerse a pegarse o gritar.

Y añadimos lo que ya hemos estado hablando con muchos de vosotros por las redes sociales. Nos ocurrió esta situación en la librería en la que también vamos a jugar. Estábamos jugando con un grupo de dos niños que vienen semanalmente y otras dos niñas que acababan de conocer la actividad. Bien, uno de los niños que viene semanalmente comenzó a… alterarse. Comenzó a levantarse, a gritar muy fuerte, a molestar a los otros jugadores, a hacer mucho ruido… vamos, se aburría y comienza a pillar velocidad. Se crea un efecto bola de nieve que arrastra al resto de la mesa (principalmente a quien viene con él todas las semanas). Bien. La madre estaba allí sentada junto a sus niños, pero no hacía nada. Nosotros poníamos silencio pero eso duraba lo justo. Incluso probando con juegos en los que hubiera que guardar silencio, se las ingeniaban para dar toda la tabarra posible. Este ruido y alboroto se notaba en la tienda entera… y su madre estaba allí, sentada. La oímos decir: es que se pone nervioso cuando se aburre, y claro…; y ya. Sólo se exculpaba, no añadía nada. Luego llegó su padre, que lo sacó de la actividad y le echó una buena regañina (gracias). ¡PERO! Para irse y para “que el niño no se sienta mal” nos dice la madre: Bueno… es que ellos ya van a cerrar la actividad, ¿verdad que si? Y nosotros: No, aquí hay niños que van a seguir jugando con nosotros. Tuvimos que ser tajantes. Lo que no puedes hacer es, además de no disciplinar a tu hijo, hacerle creer que no es su culpa el hecho de que se vaya Y meternos a nosotros en tu mentira. Si tu quieres mentirle a tu hijo para que nunca sepa que se ha portado mal, allá tu, pero no nos incluyas, por favor. No tenemos ningún deber a la hora de tener que mentir a los niños (excepto en la gran mentira, pero esa mentira es divertida y la seguiremos haciendo mientras sea navidad).

Y es por eso que os preguntamos y muchos de vosotros (por no decir todos) nos disteis grandes consejos que pondremos en práctica si esto nos vuelve a ocurrir. Normalmente los padres suelen entender mejor que nadie a sus hijos y saben como tratarlos para que se comporten… pero el pasotismo… ufff… como quema el pasotismo.

Bueno, por esta semana lo dejamos ya.

¡Hasta la próxima entrada!

¿Y tú que opinas?

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