Jugando en la biblioteca (XXXVI)

¡Hola parejitas jugonas!

Esta vez sólo tres días (¡qué había puente y todo!) pero se acercan tanto las vacaciones que se van intensificando los días. Las ansias de libertad se respiran en el ambiente.

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Muchas gracias de nuevo a Dimento Games por echarnos una gran mano en la actividad de esta semana. Echadle un ojo al Outlet de juegos que tienen ahora mismo. ¡Corred antes de que se acaben!

JUEGOS NUEVOS

TANGO DE LA TARANTULA

Biblioteca Los Dolores: Se jugó pero en el grupo en el que salió uno de los integrantes es… digamos… reacio a permanecer callado durante el resto del turno de los otros jugadores, así que la experiencia fue, cuanto menos, un poco desagradable para todos los sentados en la mesa. Quizás en otro momento salga mejor.

Biblioteca Ramon Alonso: Sin problemas con los niños de entre 9 y 10 años. Con menos se liaban un poco con tanta colocación y repetición. Pero se reían, que es lo importante.

Biblioteca La Palma: No querían jugarlo al principio porque decían que: era de (“homosexuales”) porque salía una chica en la caja… la chica es una tarántula… pero sí. Cuando les dijimos que si no querían probarlo nos daba igual, pero que no lo juzgaran por la caja, lo probaron. Al final los oías haciendo todos los muus, guaus y miaus del juego sin problemas. Pero… ains… cierto elemento…

OPINIÓN PERSONAL: Si has encajado bien la Ensalada y la Sopa de bichos, el tango de la tarántula no requiere de mucho más esfuerzo. Quizás tiene unas cuantas reglillas más y cuesta un poco quitarse la vergüenza antes. También hay un problema que es tonto, pero… ¿Cómo hace el loro? Porque es simplemente el más difícil de reproducir con rapidez sin parar el fluir de la partida. Nosotros al final hemos acabado haciendo que haga “HOLA” o “PAAAACO” que es más fácil de reproducir que un “GRRAAACK”.

FELIX, EL GATO

Biblioteca Los Dolores: Demasiado “complejo” de explicar los aburre. El no entender las primeras rondas cómo funciona los deja un poco aislados en la partida. Al final, no gusta a ninguno de los jugadores. No sabemos si aquí lo volveremos a llevar.

Biblioteca Ramon Alonso: Hay más gente, así que es más fácil que encuentre un hueco. Cuando lo explicamos y nos quedamos allí para comprobar como funciona… digamos que lo de la subasta no es algo que lleven bien los niños. No es una mecánica para ellos.

Biblioteca La Palma: Las piezas del juego rueeedan por el suelo al abrir la caja de mala manera. Las moneditas de plástico no ayudan nada. Les hacen gracia los dibujos, que ya es algo, pero al final, la mecánica es demasiado adulta.

OPINIÓN PERSONAL: A nosotros no nos vuelven locos los juegos de subastas, pero bien hechos pueden resultar muy divertidos. Este es… bueno, no nos convence a nosotros y parece ser que a los niños tampoco, más que nada porque no es una mecánica que se adapte bien a ellos. Nada, habrá que esperar que maduren para que la pillen con más gracia. De todas formas, es un jueguecillo que puede gustar a gente que no conozca demasiados juegos, y es facilón y bonito.

COMENTARIOS FINALES

En la biblioteca los Dolores tenemos un grupo de fans que asisten y nos esperan si llegamos unos minutos tarde mordiéndose las uñas y con ansias jugonas. Eso es un gustazo pero una gran responsabilidad. Lo único malo de esta semana fueron los llantos. Ya se sabe que los niños son algo crueles (muchas veces sin querer serlo “tanto”) y esta vez ha ocurrido algo que hizo llorar a una de las chicas. En una de las partidas de Villa Paletti en una de las mesas algo inestables de esta biblioteca, una jugadora nada más montar la torre sin querer echó la torre abajo. Otra de las jugadoras se lo recriminó con quizás demasiada brusquedad, lo que hizo romper a llorar a la primera jugadora. Las otras niñas intentaron consolarla, pidiendo perdón, diciéndole que no pasaba nada… pero nada… se fue con su mamá y luego de la actividad. Se ve que fue un momento demasiado duro para su corta vida. Esperemos que vuelva para la última semana de la actividad antes de las vacaciones.

En Ramon Alonso tuvimos la visita de una de las chicas que ya nos ha visitado en tres de las cuatro bibliotecas. Una alegría ver a su familia pasarse, porque son un amor de jugones. Además de que los papás son jugones, los sobrinos son jugones, la hija es jugona… vamos, un gusto.

Lo malo de esta biblioteca y ese lleno tan absurdo son dos cosas (al menos lo eran la semana pasada):

Primero un calor atroz que crea un agobio en los organizadores, que no paran de correr de aquí para allá.

Segundo un ruido atronador de chillidos por doquier y risas, que mola, pero que satura el cerebro y fuerza la garganta.

Tercero que un grupo de niños prepúberes te quiten una mesa grande completa porque “están haciendo un trabajo para su clase”. Un mural de goma eva con más purpurina que el culo de un teletubbi. Todo pringado de purpurina y hormonas en efervescencia.

Esto puede llevar a momento de, y sin querer, soltar una palabrota por parte de un organizador. Pero sólo por que uno de los jugadores no prestaba ninguna atención y estaba ralentizando el buen fluir de la actividad, y porque no paraba de decir “TIENE TETAS, TIENE TETAS, EL MUÑECO (Del Tiburón, los muñecotes tipo playmobil) TIENE TETAS”… vamos, que se me saltó un “¡Calla ya, coño!… lo lamento… pero… bufff… como me hierve la sangre este chaval.

Y por último en la biblioteca de la Palma con muchos grupos esperándonos (a nuestra pequeña tardanza de tres minutos) todos listos y como lobos esperando para arrancarnos las cajas de las manos. Esos malditos lobos roba cajas…

En esta biblioteca la verdad es que hemos empezado a, con algunos grupos, intentar acentuar la educación con otros jugadores. ¿Por qué? Porque muchos de estos niños llegan un poco asalvajados de la calle, de jugar y correr, y no saben que si te sientas en la mesa, te toca parar un poco y cambiar de actividad. Igual que cuando juegas al futbol no vas andando despacito, cuando juegas en una mesa con otras personas, tienes que tranquilizarte un poco y quedarte sentado y escuchando.

Pero bueno, al final se tuvo que castigar a un niño (que repetía rebeldía con la semana pasada) a pasar el resto de la actividad fuera de ella. La semana pasada se le dejó una partida sin jugar, esta semana una tarde sin jugar. Si vuelve a repetirlo, tendremos que dejarle sin jugar de una vez por todas, ya que no estamos aquí para tener que hacer de niñera a unos chicos que no les apetezca jugar como seres humanos civilizados. Y la mano dura en este grupo de 3 o 4 niños va a tener que ser obligatoria. Lo que no podemos permitir es que absorban toda la energía de los organizadores, así como que monten unos jaleos enormes, porque si no, y entorpezcan la actividad para los demás chicos que vienen con ganas de jugar y que se comportan como deben. Ya veremos que tal la última semana antes de navidad.

¡Hasta la próxima entrada!

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