Juego de hoy: Cuatro en letras

¡Hola parejitas jugonas!

Nos encantan los juegos de crear palabras. Es una de esas mecánicas que nos divierte sobremanera y donde jugar en pareja con alguien como Fayzah mola mucho (somos de esos tontorrones que usamos palabras raras y nos retamos a buscarlas en el dicionario, y con cada partida aprendemos más).

Cuando vimos la existencia de este juego… bueno… a leer. Hoy jugamos a Cuatro en letras.

Nº Jugadores: 1 – 16 (te reto, te reto dos veces, a meter a 16 personas jugando a esto)

Tiempo de juego: 5- 15 minutos

Creador: Daniel Ortiz

Empaquetado: Puff… ¿es esto para ahorrar costes? Una caja de cartulina bien doblada… Si ahorra muchos costes… pero le quita portabilidad. Esta caja no aguanta rodar por un bolso o mochila por mucho rato… pero bueno. No nos gusta. Nada.

La cajita en cuestión contiene 55 cartas y un manual. Las cartas se dividen en vocales y consonantes. Luego tienes 5 cartitas de temas, para una de las variantes. Luego dentro tienes un juego y 7 variantes para jugar con las cartas.

El juego base es muy sencillo. Se coloca una carta en el centro de la mesa, bocarriba. Luego se le entregan seis cartas de letras a cada jugador. Las cartas de tema las guardas en la caja hasta que vayas a usar esa variante.

En tu turno, coloca una carta de tu mano en la mesa. Es obligatorio. La carta debe ser colocada de manera ortogonal (arriba, abajo, derecha o izquierda) con respecto a cualquier carta (o cartas) en la mesa. Básicamente, no puedes colocar una carta de manera diagonal. Se colocan en una rejilla de 7×7 imaginria, por lo que si tu carta fuera a colocarse la octava en esa línea, no podrías colocarla ahí.

Si al final del turno te das cuenta que has creado una palabra de al menos cuatro letras, lo dices y ganas la partida.

Palabra formada correctamente. Quizás demasiado obvia.
Palabra formada correctamente. Quizás demasiado obvia.

Si… vamos a intentar expandir esto, porque parece peor de lo que es.

Es un juego que de primeras nos ha dejado fríos. Lo probamos con unos amigos, lo jugamos sólos, lo jugamos con hermanos y madres y… fríos.

Pero oye, quizás estábamos jugando mal… y no. Al menos no según las reglas. Pero… sí, estábamos jugando “mal”.

Es un juego complejo en su sencillez. La mecánica es muy, muy obvia. Cuando estás creando una palabra, si eres evidente, te la van a robar. Con demasiada facilidad. Por lo tanto, el juego REQUIERE dos cosas muy interesante: lo primero es crear palabras COMPLICADAS (y robar las fáciles de tu contrincante hasta que aprenda a hacer palabras difíciles). Evita utilizar, por ejemplo, letras muy sencillas de tener como el remate de tu palabra, así como crear palabras que a falta de una letra tengan muchas variaciones.

Otra cosa que requiere es ocultar la creación de palabras. Las palabras se consideran válidas si se pueden leer O de arriba a abajo O de abajo a arriba O de izquierda a derecha O de derecha a izquierda O en diagonal O en diagonal invertido. Vamos, en todas, todas las direcciones, mientras que se lea de manera consecutiva siguiendo una linea recta. Por lo tanto, hay que complicarse la vida. No se te puede ver el plumero, hay que ser furtivo y poco a poco ir creando tu oportunidad. Aún así, puede aparecer la suerte y que el otro jugador te cree una palabra de la que sólo tú tienes la letra que falta. Pero no ocurre mucho.

¡¡Muchísimas gracias por la dedicatoria!!
¡¡Muchísimas gracias por la dedicatoria!!

Es un juego que funciona mejor con dos jugadores. A más jugadores, más cambia el tablero y menos puedes intentar hacer algo lógico y significativo.

Pero el juego tiene siete variantes. Una de ellas utiliza unas cartas de temas (pocas, pero suficientes) para hacer partidas “temáticas”, donde las palabras deban respetar una cierta categoría. Otra de ellas permite superponer cartas encima de otras, otra permite coger cartas al azar de la baraja (la peor de todas, con diferencia. Demasiado azarosa y absurda). Hay incluso dos “modos de juego” para jugar a “a ver quien encuentra más palabras con estas cinco letras” y “quién hace la palabra más larga con estas siete letras”. Obviamente, para estas dos anteriores necesitarás papel y lápiz.

El creador del juego incluso nos cuenta que está preparando muchas más variantes para que todo el mundo pueda probar. Además, no es difícil crear una propia. Es una baraja para idear juegos ideal.

Y quizás, por desgracia, eso sea lo “peor”. Algunas variantes son aburridas, y el juego base a veces cansa. Es un juego en el que tienes que poner algo más de lo que debieras de tu parte. Está chulo, y permite pasártelo bien en un ratillo y jugarlo en cualquier lado (siempre que te compres una caja decente para llevar las cartas), pero quizás no hemos encontrado aún nuestra variante favorita.

Opinión de Fayzah: Una muy buena mecánica pero como juego se queda un pelín corto. Hay variantes que son un sin sentido (saca una carta al azar y colócala) y otras que son mejores cuando le pillas el truco de ir montando tu palabra con disimulo y poner letras para despistar. A ver si con las variantes por salir hay alguna que me entusiasme

Opinión de Farko: Entretenido. Su “sesudez” depende mucho de tu contrincante. El juego es muy fácil, y el único nivel de dificultad lo pone el intentar que tu pareja no te destruya vilmente. Las variantes añaden color al asunto, y seguramente ayuden a convencer de su compra a muchos. Un buen juego para niños, por cierto, pero no para mezclar niños y adultos.

Enlaces de interés:

Video-reseña en Océano de Juegos

Artículo de Ludo en Edge hablando del juego con su creador

¡Hasta la próxima entrada!

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