Jugando con el cuñao’: El espía (que se perdió)

¡Hola parejitas jugonas!

Hoy hemos convencido otra vez al hermano de Farko, Charlie, para que nos ayude a probar un juego que no se puede jugar a dos jugadores, pero que mola tanto que teníamos que hablar de él.

Va a ser un día divertido. Hoy jugamos a “El espía (que se perdió)”.

Nº Jugadores: 3 a 8

Creador: Alexander Ushan

Tiempo de juego: 10 minutos por ronda, y luego juega las rondas que quieras.

Editorial: Zacatrús (gracias por la copia para reseñar).

Este juego, como ya hemos dicho, no es para dos jugadores, sino que como mínimo necesitaremos tres. En el juego, todos los jugadores menos uno representan agentes de una respetable agencia internacional en misión, y el otro jugador es un espía que ha llegado metido en el maletero, así que no sabe exactamente donde estamos, pero pretende fingirlo.

Antes de jugar hay que “montar” el juego. Cogemos cada grupo de cartas de una misma localización y colocamos en la parte superior una carta de espía. Luego lo metemos en una de las bolsitas que vienen en la caja. Una vez tengamos las 30 localizaciones del juego, ya podemos ponernos a probarlo.

En la partida, cogemos una localización al azar (sin mirar, obviamente), y cogemos la primera carta (que será el espía) además de una carta por jugador (menos uno, obviamente). Barajamos las cartas, repartimos una a cada jugador y ponemos un temporizador que tengamos (el móvil viene muy bien en ese momento) unos 10 minutos. Si sois menos, ponedlo más breve (con tres, 5 minutos sobran).

Comienza el juego de verdad. Cada jugador mira su carta y, empezando por el jugador que ha repartido las cartas, se comienza a preguntar los unos a los otros, con orden, eso sí. Puedes preguntar a cualquier jugador cualquier tipo de pregunta. Le miras a los ojos, te lames los labios, piensas y sueltas algo como:

¿Dónde guardarán aquí los cacahuetes?

Miras el terror de tu compañero de mesa mientras echa un ojillo a las distintas localizaciones disponibles. Se pone nervioso, traga saliva, razona y dice:

Seguramente donde no pueda pillarlo el elefante.

Los demás jugadores miran con desconfianza. Se miran entre ellos. Nadie alza la voz. Continúa la partida.

Al jugador preguntado le toca preguntar, pero nada de preguntar a quién te preguntó, sino que tienes que preguntar a otro distinto.

Para mí que en el polo no hay cacahuetes.

La ronda (o partida, como prefieras) puede acabar de tres maneras:

El espía descubre donde está. En cualquier momento puede parar la partida/ronda, decir dónde está y, si acierta, gana. Si no, pierde.

Un jugador decide desvelar al espía. Para la partida y señala con su dedo acusador a otro jugador. Si el resto de jugadores está de acuerdo (menos la persona a la que se acusa, obviamente) y aciertan, ganan los demás. Si fallan, gana el espía.

Cuando se acabe el tiempo, se hace una votación. Si se vota por mayoría al espía, ganan los demás. Si no, gana el espía.

El juego incluye en cada carta una profesión dentro de la localización, que puede servir para rolear un poco más, aunque a nosotros, personalmente, nos parece que constriñen la imaginación.

Vale, entonces, ¿qué hace tan especial este juego? Es un juego de roles ocultos, como tantos que hay, pero este tiene algo especial: la libertad. Puedes preguntar como quieras, siempre de manera que el espía no te pille, pero lo suficientemente específico como para reconocer a los compañeros no-espías. Pero el poder ser tan gracioso o serio como quieras, el no tener que atenerte nada más que a tu ingenio y tus ganas.

Pero vamos a poner un “fallo”. El juego viene con 30 bolsitas de plástico para ordenar las barajas, por ahí, perfecto. Se agradecería que viniera alguna extra, porque una o dos de las que vinieron en nuestra caja estaban ligeramente pegadas, y si se hubiera roto, tendríamos que haber buscado 30 bolsas nuevas. Sí, no valen dos duros, pero dos bolsitas más por caja se agradecerían.

Antes había otro fallo, y es que el espía lo pasaba mal al tener que echar un ojo (sobre todo en las primeras partidas, cuando aún no se conocen todas las localizaciones) al manual de reglas donde estás las localizaciones. Interesaba algo más grande o una tarjeta personal. Pero ahora Zacatrús regala con cada juego que pidas un poster grande donde se ve perfectamente y ya no existe este problema. Mola ver que escuchan a los jugadores.

Opinión de Charlie: Más divertido con más de tres personas, pero es una experiencia muy divertida.

Opinión de Fayzah: No es mi tipo de juego, pero es un muy buen juego muy apto para barbacoas, piscinas y demás lugares de esparcimiento. Con más jugadores, mejor, con pocos puede darse la situación que el espía no tiene información suficiente para poder hacer algo decente.

Opinión de Farko: Un juego fantástico, enorme y divertidísimo. Eso sí, tres no es su número, más que nada porque no tienes muchas opciones a quién preguntar y se acaban muy pronto las rondas. Pero sin duda, si os gustan los juegos de roles ocultos y tenéis alguna otra pareja con la que juntaros algún día, no os vais a equivocar con este juego.

Enlaces de interés:

Puedes comprar El espía que se perdió en Zacatrús

Página de la BGG

Reseña de Imisut

Reseña de El Dado de Jack

Reseña en Análisis al Cubo

Video Análisis en Análisis Parálisis

¡Hasta la próxima entrada!

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