Juego de hoy: La noche que cayó Pompeya

¡Hola, parejitas jugonas!

¿No crees que empieza a hacer más calor?

Ya estás con tus teorías del calentamiento local.

No, pero, a ver, que el Vesubio…

Il visibio, il visibio, pero no ves que estamos echando vírgenes para que no explote. Los técnicos dicen que…

BROOOOOOM

A ver, qué esto puede ser por mil cosas… quizá no eran tan vírgenes las que quemábamos…

Hoy jugamos a “La noche que cayó Pompeya”.

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Nº de jugadores: De 2 a 4

Tiempo de juego: 45 minutos

Autor: Klaus-Jürgen Wrede

Empaquetado: Caja de tamaño moderado, llena de cosas, como un vocán de plástico, así que sin problemas.

Todo parece un día normal en Pompeya: la gente va a trabajar, se lanzan vírgenes al volcán intentando aplacar la ira de los dioses; hasta el momento en el que el Vesubio estalla, sembrando el caos en la ciudad de la que los habitantes intentan huir despavoridamente. Nuestro objetivo será intentar salvar a cuantos más miembros de nuestra familia (nuestro color), mejor.

Lo primero que debemos hacer es colocar el volcán en el tablero, prepararemos el mazo de cartas, metemos las losetas de lava (Muerte!!! Yupi!!!!) en la bolsa. Cada jugador elige un color, recibe su mano inicial  y ya podemos comenzar a jugar.

Para preparar el mazo:

– Separamos las cartas de Pompeya en 7 pilas de 4 cartas cada una

– Barajamos las 25 que sobran con las 7 cartas de Omen!

– Añadimos la carta de 79 AD entre las últimas 10 o 15 cartas de este mazo de 32 cartas (dependiendo del número de jugadores serán 10 o 15)

– Colocamos la otra carta de 79 AD comienzo de las cartas de Pompeya-Omen!

– Colocamos 2 de las pilas de 4 cartas encima de la carta de 79 AD. Vamos, que se robaran 8 cartas hasta que el Vesubio empieza a calentarse y a dar muestras de que va a explotar.

– Cada jugador recibirá uno de los mazos de 4 cartas y los que sobren, a la caja.

El juego se desarrolla en dos fases.

En la primera fase iremos metiendo a los ciudadanos en los distintos edificios de Pompeya. Para ello, por turnos, los jugadores jugaran una de las 4 cartas que tendrá en su mano, colocara los ciudadanos en el edificio correspondiente y robará una nueva carta de la pila de robo.

Al jugar una carta colocaremos un ciudadano en el edificio cuyo número corresponda con el de la carta. Si en el edificio ya hubiera uno o más ciudadanos en la misma parte del edificio (hay edificios tan grandes que tienen varias partes) podremos colocar tantos ciudadanos adicionales como ciudadanos hubiera en la misma parte del edificio, en el caso que ya estuviera lleno podríamos colocar en uno del mismo color o en uno neutral. Si jugamos la carta de un edificio y este ya está lleno, colocaremos en un del mismo color o uno neutral.

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Una vez robada una nueva carta, le toca al siguiente jugador.

Cuando salga la primera carta de 79AD comenzaran a aparecer cartas de OMEN!. Cuando al robar una carta del mazo cojamos una carta de OMEN! cogemos un ciudadano y al volcán. Puedes mandar cualquiera pero mandar uno tuyo es una estrategia un poco extraña.

Cuando se roba la segunda carta de 79 AD, el Vesubio entra en erupción y comienza la segunda fase. Ahora lo que toca es salir corriendo como gallinas por la puerta más cercana intentando ponerte a salvo.

Primero, comenzando con el jugador al que le tocara cuando el Vesubio entró en erupción (es decir, el siguiente jugador al que saco la segunda carta de 79 AD) los jugadores sacan una loseta y la colocan en el hueco con el mismo símbolo que la loseta, en el caso de que ya hubiera una, en una de las losetas adyacentes. Colocaremos losetas hasta que haya 6 losetas en el tablero.

Una vez colocadas las 6 losetas, en su turno cada jugador sacara una loseta de la bolsa y la colocara y después podrá mover 2 de sus ciudadanos tantos espacios como ciudadanos totales hubiera en la loseta de la que salió, es decir, si estaba compartiendo una loseta de edificio con 3 ciudadanos, se podrá mover 3 espacios (los 2 ciudadanos + él mismo). Los ciudadanos tendrán que intentar salir por las puertas de la ciudad y no estarán a salvo hasta que no las crucen.

Si al colocar una loseta de lava cae encima de una cabeza de unos pobres ciudadanos que intentaban salvar su vida corriendo a la puerta más cercana ¡AL VOLCÁN!, los ciudadanos pillados por los piroclastos del volcán se tiran al volcán.

Así continuamos hasta que, lamentablemente, todas las puertas se encuentren bloqueadas por la lava del volcán dejando sin salvación a los pobres ciudadanos inocentes que tanto han hecho por la ciudad. En este momento, tiraremos la volcán a todos los ciudadanos encerrados en la ciudad, contamos cuantos hemos conseguido salvar y aquel jugador que haya conseguido salvar a más ciudadanos de su color será el ganador. Si hay empate, ganará aquel que tenga menos sacrificios en el volcán, amos, menos gente echada a las brasas del volcán.

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Sin duda, este es un juego clásico de puteo fino y malicia, donde hay que saber perder muñecos con una sonrisa, y ver tirada por alto tu “estrategia” y tu colocación.

El hecho de tener dos fases hace que explicar el juego tarde más que en otros del mismo estilo, pero ambas partes son sencillas y se pillan rapidísimo para ponernos a jugar enseguida.

Quizá, el peor detalle del juego es el manual. Ojalá pudiéramos decir que está clarísimo, pero madre mía, la de veces que la hemos cagado montando las barajas iniciales. Nos perdemos cada vez, cada maldita vez. Ojalá la siguiente edición venga con una revisión del manual, que no le vendría mal.

Pero bueno, quitando eso los componentes son magníficos, el volcán de plástico mucho mejor que de cartón, el tablero y las cartas… todo mola. Por un lado tu cuerpo te pide que los cubitos fueran meeples, pero por otro… qué macabro sería.

El juego es divertidísimo, pero quizá dos jugadores no es su mejor número. Con cuatro jugadores, incluso tres, las patadas en las gónadas y los pellizcos en las cuscusillas para fastidiar al contrario se suceden, y siempre haces daño a dos o tres jugadores a la vez, lo que aumenta el placer lúdico. Con dos jugadores, pues siempre puteas al mismo, o te puteas a ti mismo, que es aún peor. Se puede jugar, es divertido, pero no tanto como con más jugadores. Si lo compráis, que vaya a salir a mesa con más gente, solo para dos jugadores no merece tanto la pena, pero sí que vale para alguna partida ocasional.

Opinión de Fayzah: El tema mola mucho, para que lo vamos a negar, esa carilla de maldad que se te pone cuando puedes mandar a la muerte a los ciudadanos de otro jugador y los improperios que sueltas cuando los tuyos se convierten en sacrificios humanos son una gran parte del juego y le dan mucha vidilla. Es un juego bastante sencillote, excepto como montar los mazos, que esperamos haberos servido de ayuda intentado explicar cómo se hace. Ahora, tienes que asimilar que vas a fastidiar y te van a fastidiar, si te enfadas por ello, mejor  juega a otra cosa.

Opinión de Farko: Otro de esos juegos que llevaban en la lista de deseos por años, y que por fin ha caído en nuestras manos. Sabemos que va a ser un grandísimo compañero de esas tardes de dobles parejas y para llevarlo con amigos jugones. Entre nosotros lo hemos jugado varias veces, y seguro que algunos días seguirá cayendo.

Página del juego en BGG: The downfall of Pompeii

Si nos queréis echar una mano y os ha gustado el juego lo podéis comprar el Juegos de la mesa redonda – La noche que cayó Pompeya

¡Hasta la próxima entrada!

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4 thoughts on “Juego de hoy: La noche que cayó Pompeya

  1. Divertidísimo juego con el que gozar de un puntito sádico. Da un gustirrinín especial lanzar el queco de tus oponentes al volcán, sí señor.

    Señalaros lo que creo que es un error: sólo pones acompañantes después de que salga la primera carta de 79AD. Es decir, al principio, los pones de uno en uno, y cuando sale la carta, con eso de que el volcán parece que se pone farruco, pues ya viene más gente, para ver los fuegos artificiales, que siempre mola.

    Y sí, montar el mazo es un pequeño infierno. Y definitivamente, cuatro es su número. La maldad diversificada es más malosa. Ya no te enfadas siempre con el mismo, y puedes odiar a tres personas en lugar de a una 🙂

    Magnífico juego.

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    1. Ah! Pues sí, eso lo hacemos mal. Será que se revalorizan las casas por estás ya más aclimatadas, y hacer mejor tiempo. La verdad es que mola muchísimo tirar los quecos por el volcan, mirando a los ojos al otro jugador XD

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