Peque – juego de hoy: Torre de gatos

¡Hola, parejitas jugonas!

Un juego de crear torres con gatitos que se suben a otros gatitos, hasta que a un gatito se le va la pata y “patapúm” otra vez a empezar.

Un juego que entra por los ojos (del gato, que tiene unos pedazo de ojos) y que sin duda “maulla” la atención. Hoy jugamos a Torre de gatos.

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Nº de jugadores: De 2 a 4

Tiempo de juego: 15 minutos

Autor: Aza Chen

Editorial: Tranjis games

Edad recomendada: 6 años

Empaquetado: Es una caja de gatetes super cuqui, con forma de gato, cara de gato y culo de gato. Lo tiene todo. Pero es de cartón y se cierra regular… pero es un gatete de ojos gordos.

¿Cómo se juega?

Antes de comenzar se reparten 7 cartas de gatete a cada jugador, el resto de cartas de gato se devuelven a la caja. Se coloca en el centro de la mesa un gato de pie y ya podemos comenzar.

Por turnos, los jugadores tiran el dado y realizan la acción que salga en este. Las acciones son:

  • Un gato: Colocar un gato sobre la torre. El nuevo gato colocado lo hará girado 90º del anterior.
  • Dos gatos: Colocar dos gatos seguidos. Primero uno y luego el otro, no a la vez.
  • Zarpa: Escoge a otro jugador para que coloque tu gato.
  • Pescado: Coloca un gato panza arriba.
  • Gato gordo: Coloca un gato gordo tumbado sobre la torre. Coloca también una ficha de minino encima del gato. Estas fichas pueden ser: cambiar la dirección en la que se está jugando, el siguiente jugador pierde el turno, reparte todos los gatos que aun tengan los jugadores entre todos ellos, etc.

Si se cae la torre, el jugador que la tiró recibe dos de los gatos que ha tirado, si además se cae una ficha de minino, recibe un gato adicional.

El primer jugador en quedarse sin gatetes será el ganador de la partida.

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¿Qué tal está?

Torre de Gatos es un juego chiquito tanto en tiempo como en tipo. Es un juego eminentemente para niños, quizá familias. Es un juego de habilidad muy bonito donde al colocar los cartoncitos (que al doblarlos siente como el corazón te estalla temiendo una raja que aún no ha ocurrido) vamos creando una inestable torre que acabará, sin duda alguna, por derrumbarse, y con ella, los gatetes al garete.

Lo gracioso es que los gatos de cartón durete hacen lo mismo que los gatos de verdad. Se quedan quietecitos pero poco a poco van moviéndose hasta que de repente “rantaplatán”, las patas de abren por el peso de los otros gatos, los gatos parecen saltan y tocar las narices. Eso junto a los gatos gordotes, que no se doblan, pero dan la sensación de que pensan un montón.

El juego hace uso de un dado que le añade una variabilidad y un desconocimiento de lo que va a ocurrir (más allá de que la torre se irá al suelo), pero quizá las acciones que contienen las pegatinas del dado de madera no son todo lo divertidas que pudieran ser. Dos de ellas hacen que juegue otro, que en teoría en divertido ver cómo pierde otro la ronda, pero la verdad es que yo soy de los que prefieren jugar a ver jugar. Para niños, en cambio, esto no es así, y ver como a otro se le cae la torre es muchísimo más divertido que ver como se les cae a ellos.

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Es decir, el juego no es para parejitas de adultos, sino para niños. Su estética te lo grita desde lejos, y sin duda ellos lo disfrutan más.

Enlaces de interés 

Página del juego en Tranjis: Torre de gatos 

Página del juego en BGG: Torre de gatos 

Reseña del juego, con video incluido, en Tang de naranja: Torre de gatos 

Na svidenje!

 

 

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