Juego de hoy: Mandala

¡Hola, parejitas jugonas!

De la antiquísima tradición de cuadernos de colorear para personas aburridas un domingo por la tarde y las decoraciones de cojines de Natura nos llegan los Mandala, unos dibujos abstractos que vienen perfecto como tema para otro juego abstracto.

Hoy jugamos a Mandala.

Nº de jugadores: 2

Tiempo de juego: Más o menos 20 minutos

Autores: Trevor Benjamin y Brett J. Gilbert

Ilustrador: Klemens Franz

Editorial: Lookout Games, aunque en España lo ha distribuido Asmodee

Empaquetado: Nos encantan estas cajitas cuadras, y aunque esta no tiene nada dentro para sostener las cartas, este juego viene con un preciosísimo mantel de tela de ikea para poder decorar la mesa mientras no se juega, o incluso para usar cuando lo estás jugando. Las cartas cuadradas, como la caja, para mantener el equilibrio.

Preparación

Situaremos el tapete de tela en el centro de la superficie de juego, entre los dos jugadores.

Barajaremos las cartas de arena y las dejaremos bocabajo al lado del tapete formando el mazo de robo y dejando un hueco para el descarte. Una vez hecho esto colocaremos dos cartas de arena en cada una de las montañas (el mandala central super bonito).

Cada jugador prepara su zona de juego, para ello roba una carta de referencia, que deja enfrente suya. Roba 2 cartas que coloca en tu Chak – pur (el descarte) y roba 6 cartas para la mano.

Los jugadores pueden mirar las cartas de su Chak – pur cuando quieran, pero manteniéndolo oculto para el adversario.

Se determina el jugador inicial y ya podemos comenzar.

¿Cómo se juega?

En su turno, cada jugador puede realizar una de las siguientes acciones:

  • Crear la montaña y robar

Se juega una carta de la mano en la montaña y se roba 3 cartas. Una vez hecho esto, se comprueba si se ha completado el mandala.

  • Crear el campo de cultivo y no robar

Jugar tantas caras de un mismo color como quieras, siempre y cuando te quedes con al menos una carta en mano, en tu campo. En este caso no se roban cartas. Una vez hecho esto, se comprueba si se ha completado el mandala.

  • Descartar y robar cartas

Si no quieres o no puedes jugar cartas puedes descartar tantas cartas de un mismo color como quieras y roba el mismo número de cartas.

En todo momento se debe cumplir con la regla del color, esto es, en un mismo mandala (montaña + campos de los dos jugadores) solo puede haber una vez un color. Es decir, si ya hay en el campo del jugador contrario cartas de color rojo, no podremos jugar en nuestro campo ni en la montaña cartas de este color, si jugamos cartas rojas deberemos añadirlas al grupo que ya hubiera.

Un mandala se ha completado cuando tenga cartas de los seis colores entre la montaña y los campos de los dos jugadores. Una vez completado, este se destruye. Comenzando por el jugador que más cartas tenga en el mandala completado, los jugadores se turnan eligiendo el mazo de color que quieren quedarse de los que hay en la montaña. Cada vez que un jugador reclama todas las cartas de un color las añade a su rio y a su Chak – pur:

  • Si el jugador no tenía cartas de ese color en su rio, añade todas al hueco libre siguiente que tenga en su rio, bocarriba.
  • Si el jugador ya tenía cartas de ese color en su río, las añade a su Chak – pur bocabajo.

Los jugadores se turnan hasta que se hayan reclamado todas las cartas de la montaña.

Las cartas que hubiera en los campos se descartan.

Si un jugador no tuviera cartas en el campo, todas las cartas que conseguiría para su rio o el Chak – pur se descartaran.

La partida terminará cuando se acabe el mazo de robo o cuando uno de los dos jugadores añada el 6º grupo de cartas a su rio.

Si se ha terminado por que se ha acabado el mazo de robo, se baraja el mazo de descartes y se emplea como mazo de robo hasta que se termine uno de los mandalas.

Si se ha terminado por que un jugador ha colocado su 6º grupo de cartas, la partida termina cuando se acabe el reparto de las cartas de la montaña.

Se descartan todas las cartas presentes en mandalas inacabados y en la mano y se procede a realizar el recuento de puntos.

Para realizar el recuento de puntos se revelan las cartas del Chak – pur y se ordenan debajo de la carta de rio correspondiente. Se cuenta cuantas cartas había en el Chak – pur de cada color y se multiplica por el valor del hueco que tuvieran en el rio y se suman todas. El jugador con más puntos será el ganador.

¿Qué tal está?

Después de leer las reglas con unas terminologías facilísimas de aprender y memorizar, lo que tenemos en realidad en la mesa es un juego que solo se puede aprender a jugar a la segunda partida. Y os explico por qué.

Las reglas son simples, coges cartas, pones cartas, intentas montar grupitos de cartas para puntuar. Pero las reglas ocultan el juego real, ese juego real que encuentras cuando juegas la primera vez con tu compañero de partida, os miráis a los ojos y decís: lo hemos tenido que jugar mal.

No tiene sentido, carece de lógica, ¿cómo un juego bien valorado por la crítica generalista de medios ha decidido que este sinsentido que dura menos que montarlo en mesa puede estar entre los grandes juegos de cajita cuadrada para parejas? ¿Cómo es que nadie detiene a estos locos que buscan crear caos y anarquía en las mesas de juego?

Vuelves a leer el manual, se lo pasas a tu compañero, lo revisáis… sí, todo está bien. Intentas echar otra partida. Te paras un momento a pensar, a idear una estrategia para conseguir sacar algún punto más… y entonces ocurre. Ahí, y solo ahí, cuando la vocecita competitiva de tu oreja comienza a susurrar maldades que podrías hacerle al compañero para evitarle sacar ningún punto, o para que se lleve montones de purria, es entonces cuando descubres la magia de Mandala, cuando consigues alcanzar su potencial y abrirte al vórtice de conocimiento y puteo constante que te otorga el mantelote con cartones.

Esa segunda partida es clave. Si eres capaz de disfrutar de un juego donde DEBES ser malvado, buscar que a tu compañero le vaya lo peor posible y destruir todos sus sueños y aspiraciones en mesa, este juego, Mandala, es para ti.

Intentar alcanzar empates, regalarle montones que no valen nada, engañar en tus esfuerzos, conseguir cartas de manera ruin y sibilina. Esta es la verdadera cara de Mandala.

Si lo que buscas es un juego donde no haya confrontación y cada uno pueda hacerse su jardín relajado, sin hacerse daño, sin molestarse, y al final comparar puntos, este juego no funciona así, vamos, es que si juegas así básicamente no funciona bien. Las partidas son tremendamente cortas e insulsas.

Aunque creíamos que nosotros éramos pacifistas, amigos nuestros, este juego nos descubre de las bondades del mal, del karma, y de los mantelitos de tela. Este juego pasará años en la ludoteca, y cada vez que salga de la caja seguramente miremos las reglas de nuevo, y juguemos malamente, y volvamos a repetir y volvamos a alcanzar el estado zen.

A lo que vamos, recomendado para dos, y preferiblemente jugar al mejor de tres.

 

Enlaces de interés

Página del juego en BGG: Mandala

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