Las minicampañas, o forzar la rejugabilidad

¡Hola, parejitas jugonas!

De un tiempo a esta parte, los juegos de mesa adolecen un incremento tanto en cantidad como en calidad de sus títulos, lo cual convierte cada pequeña tienda de juegos en una batalla campal por llamar tu atención en su compra, y una vez dentro de tu ludoteca, requieren de la fuerza de mil Knizias para conseguir tu beneplácito a la hora de jugar de nuevo y no ser sustituidos por la siguiente novedad un viernes más tarde.

La competición por las limitadas horas de entretenimiento con las que contamos aquellos que compaginamos jugar con trabajar para poder seguir comprando juegos hace que las abultadas ludotecas tengan al final una rejugabilidad limitada, tendiendo a existir en esas 3 a 5 partidas a muchos juegos que siguen cogiendo polvo en la balda, aunque cuentan las leyendas que los hay tan aventurados que los venden para comprar más.

De otro tiempo a otra parte, algunos juegos comienzan a incluir en sus cajitas pequeñas «campañas» o «escenarios» numerados, juegos no solo de aventuras, es más, en absoluto de aventuras, sino juegos de gestión de recursos, de movimiento de trabajadores y de rellenar hojas de excel mentales con cubitos y fichitas. Estos juegos utilizan la división de componentes que en antaño hubieran sido parte del juego base, dándote una opción a incluirlos en tu partida de uno u otro modo (como añadidos extra, como diferentes mazos, como personajes diferentes…) para crear una sensación de campaña, de «legacy» mal avenido, de calendario de adviento lúdico, donde en cada partida abrimos o utilizamos otro pedacito más del juego que hemos comprado en su totalidad, pero que vamos a tomarlo como una golosina, a trocitos y disfrutando.

Jugando a Paleo estas semanas, hemos descubierto un juego que sin la «campaña» o «escenarios» quizá lo hubiéramos jugado un par, quizá tres, veces, pero que como tiene siete escenarios, y hay que jugar siete, claro, si no estás perdiendo dinero, sabemos que al menos pisará mesa en esas siete ocasiones y que nosotros tendremos una falta sensación de «amortizado» que nos dejará expectantes de nuevas expansiones y, claro está, nuevos juegos para jugar.

Sinceramente, a nosotros esto nos encanta. Las ganas de volver a jugar a un juego son siempre menores cuando tienes otro en la pista de despegue deseando abandonar la «antiludoteca», pero esta colección de artimañas que juegan con esa curiosidad y completismo insano que la mayoría de los que jugamos a esto tenemos, nos ayuda muchísimo a seguir sacando la caja solo una vez más, a ver qué encontramos, a ver qué aventura nos depara hoy (añade una carta, pero oye, LA CARTA ES NUEVA). Hemos llegado al punto en el que nos lo hacemos nosotros mismos, con juegos que tenemos en la estantería muertos de risa con la mayoría de componentes vírgenes dispuestos a que les demos una oportunidad. Vamos dándonos partidas añadiendo poquito a poco una miniatura nueva, una expansión más, losetas o cartas diferentes.

Lo que podría parecer banal, y lo es, es unas de esas modas que queremos que sigan y prosigan para siempre. Inclúyeme los componentes igualmente, pero segrégamelos, como los personajes de un videojuego de peleas, déjame desbloquearlos.

¿Lo hacéis con algún juego? ¿Algún juego que hayáis jugado más solo por acabar todos los escenarios?

¡Hasta la próxima entrada!

2 comentarios en “Las minicampañas, o forzar la rejugabilidad

  1. Buenas, yo creo que eso de meterte pequeñas campañas en los juegos, sean o no de aventuras, es simplemente aprovecharse de que en general a las personas nos gusta ir descubriendo cosas y la novedad, y cuando estamos cambiando de juegos continuamente es simplemente por descubrir esa novedad, por lo que si consiguen que dentro del mismo juego podamos encontrar esa sensación de novedad, pues han aprovechado a meter esto de ir poco a poco descubriendo nuevas partes del juego, con nuevas reglas o componentes a medida que lo vas jugando.

    A mí no me parece mal, si al final consiguen darle más vida al juego y lo jugamos a gusto, no le veo nada malo (siempre que no sea Legacy puro y uno pueda volver a rejugar cualquier tipo de partida con el juego). Es sólo una forma de incentivar que se vuelva a jugar, como otra cualquiera.

    Nosotros hemos creado minicampañas a unos cuantos juegos, ya sea en forma de minitorneos a X partidas, o conseguir ciertos retos/objetivos impuestos por nosotros mismos (por ejemplo, vencer al menos una vez a cada primigenio del Eldritch Horror, repartirnos entre dos todas las facciones del Terra Mystica y utilizar en cada partida una diferente a modo de liga, etc.)

    En el fondo ess como los logros y desbloqueables de los videojuegos que tan bien funcionan en ese mundillo.

    Scherzo

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    1. Lo de crearte tus propios objetivos es sin duda una idea genial, y tienes razón, el ir usando y aprovechando esas reacciones psicológicas que tenemos los humanos para maximizar el tiempo de juego, siempre que esté no destruya el resultado final, es una buena idea. Muchas gracias por el pedazo de comentario!

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