Juego de hoy: Exit. El faro solitario/El templo perdido

¡Hola, parejitas jugonas!

La innovación de crear una pequeña sesión de escapismo en mesa lleva años asombrándonos con lo que se puede llegar a hacer con solo una cajita de cartón y cartas. Pero la innovación no espera a nadie, y los juegos Exit saben siempre darse una vuelta (ya lo hicieron convirtiéndose en libros) y cambiar su rumbo. Ahora nos sorprenden con estas cajas que incluyen cuatro puzzles en su interior.

Hoy jugamos a Exit: El faro solitario/El templo perdido

Nº de jugadores: De 1 a 4, pero jugarlo a más de dos mal, es complicado hacer puzles a 2, a más ni me lo quiero imaginar.

Tiempo de juego: Entre 90 y 180 minutos, nosotros estuvimos 150 minutos más o menos.

Autores: Inka y Marcus Brand.

Ilustrador: Florian Biege

Editorial: Devir Iberia

Empaquetado: Unas cajas que doblan en tamaño a las de Exit (y en precio) con unos buenos materiales dentro, cuatro bolsas de puzle transparente y unos cuadernitos (así como componentes varios en un troquel que iremos usando, que cambian en cada versión del juego). No está mal, bastante bien para este tipo de juegos.

Preparación

Colocad al alcance de los jugadores los 12 documentos de acertijo, sin mirar su contenido.

Antes de comenzar hay que montar el disco decodificador, que por algún motivo viene desmontado.

En este caso no habrá tablero ni libreto del que sacar las imágenes, sino que estás se formarán con los puzles que vamos a ir montando.

Necesitaremos también un cronometro para saber cuánto tiempo hemos tardado.

¿Cómo se juega?

La idea del juego es bien sencilla, ir montando los puzles en los aparecerán distintos candados de colores, que deberemos ir abriendo para ir avanzando en el historia.

Los puzles vienen con un reverso distinto para poder identificarlo bien.

Una vez encontrado un candado de colores intentaremos usar lo que tengamos para descifrar el código que nos permitirá seguir avanzando. Una vez descifrado el código lo pondremos en el disco decodificar y si es correcto aparecerá ese candado en la parte posterior del disco, si no sale el mismo candado nos habremos equivocado y deberemos seguir dándole vueltas a la cabeza a ver en que nos hemos podido equivocar.

Si el código es correcto, en el disco decodificador nos parecerán tres símbolos que coincidirán con los que aparecen en uno de los documentos de acertijo permitiéndonos continuar con la historia. Si los símbolos no coinciden con ningún documento, nos hemos equivocado.

El juego termina cuando alcanzamos la cúpula del faro o el interior del templo y resolvemos su misterio. En ese momento podremos calcular nuestra puntuación en función de las pistas que hayamos necesitado y el tiempo empleado.

¿Qué tal está?

Hemos decidido jugar a los dos juegos para poder comprobar si, primero, la idea de mezclar juegos de escape Exit casaba bien con la de montar puzzles a contrarreloj, y por otro lado, comparar la dificultad de ambos títulos, y ver cuál casa mejor con qué tipo de jugador. Bueno, y disfrutarlos nosotros, pero eso es secundario, ¡EL BLOG ES LA PRIORIDAD!

Vamos a comenzar con las sensaciones que nos ofrece este Exit puzzle nada más abrir la caja.

Nos encontramos con cuatro bolsas de puzzles tradicionales con una muy buena calidad y gramaje de los mismos (lo cual te da aun más pena cuando sabes que no se pueden volver a rejugar) así como un puñado de panfletos (intentan parecer cuadernos de cuero, creemos) que nos irán dando los distintos puzzles de manera ordenada, siguiendo la aventura, así como un descodificador típico de los juegos Exit (aunque con un pequeño cambio) que tendremos que montar nosotros mismos (no sabemos por qué, pero no es difícil).

Lo bueno de los Exit es que la experiencia es un grado, y han hecho tantos, y la mayoría tan buenos, que saben cómo hacer un acertijo gratificante de resolver con una dificultad muy bien medida (de eso ahora hablamos también). Los acertijos proponen ideas innovadoras en la mayoría de ellos, con bastantes para hacer (echas facilmente dos horas como mínimo). Una vez resueltos, con el nuevo descodificador, puedes comprobar que lo has hecho bien y seguir al siguiente de la lista, poco a poco resolviendo el misterio (ambos tienen una historia, aunque la del faro es bastante más entretenida que la del templo).

La idea de ir resolviendo puzles físicos en cada uno de los escenarios (4 escenarios, por eso 4 puzzles) como si de ir abriéndote camino por la aventura se tratara, así como el uso de los elementos físicos del puzle para la resolución de algunos de los acertijos (si no, ¿para qué hacerlo en puzle? En el templo olvidado vemos más iteraciones de esto, mientras que en el faro ocurre algo menos) nos permite crear una experiencia inmersiva, si bien algo estresante.

Para mi, personalmente, montar un puzle es una experiencia relajante, de las de olvidarte de tus preocupaciones e intentar encontrar la imagen dentro de la vaguedad de colores y formas. Al estar unido a un juego contrarreloj, y al no tener imágenes de referencia, el estrés por encontrar la figura (si bien todos los puzles tienen la misma forma y tamaño) le quita algo de placer a montarlos. Por otro lado, consiguen una sensación única. La integración del puzle en el juego está bien conseguida, aunque los puzles carecen de mucho interés real a la hora de realizarlos (no juegan con nada espectacular, aunque conociendo a los creadores, habrá que dejarles tiempo para experimentar) y es únicamente una manera de avanzar, si bien una entretenida.

Por suerte para estos juegos, y esta saga, es que sus autores conocen a sus jugadores, y saben saltar por donde menos se lo esperan. La ingeniosa manera de resolver los diferentes acertijos siempre trae una sonrisa a tu cara, y consigue que disfrutes de esas dos horas (o más) de juego.

Entre los dos niveles, para ser sinceros, en estas dos cajas, no hemos encontrado mucha diferencia en la dificultad de los puzles, hasta el punto de que nos parecería que están en el mismo nivel de dificultad. Ambas son una buena forma de introducirte en estos juegos si quieres probarlos, y ambos cuentan con una historia más o menos interesante y una buena calidad en sus puzles (acertijos y de piezas).

En cuanto a la rejugabilidad, no la hay. Los juegos son de un solo uso, tanto para ti como para otros. Intentamos evitar romper o eliminar componentes y resulta imposible resolver los puzles sin romper alguna parte. Si esto es para ti un problema, tienes los otros dos escape-puzle que sí que permiten volver a imprimir las piezas rotas.

Al igual que hacer un puzle normal, más de dos cabezas y cuatro manos hace imposible jugarlo. Es un juego para uno o dos jugadores máximo, y a dos jugadores es mejor dividirse los puzles entre bordes y centro para poder trabajar mejor sin molestarse.

Poco más que decir que, pese a resultar redundantes, este escape puzle también se lleva nuestra recomendación personal al conseguir que disfrutemos bastante de una experiencia única (bueno, única pero que ya van dos veces).

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Na svidenje!

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