Juego de hoy: Paradice

¡Hola, parejitas jugonas!

¡Vengan, vengan! ¡La feria tiene de todo lo que necesitan para pasarlo bien! ¡Tiro al pato, algodón de azúcar, patatillas y globitos! ¡Saquen una caja sorpresa o tiren de la ruleta de dados! Pero corran, ¡que los premios se acaban!

Hoy jugamos a Paradice.

Nº de jugadores: De 2 a 5 jugadores

Tiempo de juego: Entre 30 y 45 minutos.

Autor: Sergio Ortiz

Ilustrador: Isaac Murgadella

Editorial: Zacatrus

Empaquetado: La caja es más grande de lo que parece, pero es necesario para que el tobogán de dados entre perfectamente.

Preparación

Antes de la primera partida hay que montar el tobogán de dados. Como en todas estas cosas, viene súper bien indicado como hay que montarlo, así que no tiene dificultad.

Hay que colocar todos los dados en el tobogán de dados, todos al azar excepto los negros que van en la última fila.

Se reparte a cada jugador una carta de caseta de puntuación 10, al azar. Se colocan 4 en el centro de la mesa, a la vista y alcance de los jugadores. El resto de cartas se dejan al lado, bocabajo, para ir reponiendo cuando haga falta. Se barajan también las cartas de bolsa sorpresa (la recompensa de las cartas verdes) y se dejan al alcance de los jugadores

Colocamos el tablero de puntuación en el centro de la mesa y colocamos los tokens en su sitio.

¿Cómo se juega?

En su turno, el jugador escoge una de las siguientes acciones:

  • Elegir uno o varios dados del tobogán de dados.

Se juega con la primera fila del tobogán. El jugador estará obligado a coger todos lo dados adyacentes que tengan el mismo color o el mismo número, en vertical o en horizontal, nada de L o formas raras. Los dados de los extremos se consideran adyacentes.

  • Tomar una carta de caseta de las 4 disponibles.
  • Movimiento ruleta.

Desliza los dados de la última fila sobre la mesa, sabes los colores pero los números van a variar, luego escoges uno o vario siguiendo las reglas habituales.

Los dados nos permitirán ir completando las casetas, para ello iremos colocando los dados en los huecos correspondientes siguiendo en todo momento las reglas que indica la carta, no se puede colocar un dado si no cumple con las reglas.

Una vez colocados los tres dados, se completa la caseta y esta se deja aparte hasta el final de la partida, pero a la vista de los jugadores. Al completar una caseta se avanzará su marcador en el tablero de puntuación. Los dados se devuelven al tobogán colocándolos en la ultima fila.

Las cartas además tienen un poder especial que se usara en ese mismo momento o se podrá emplear más adelante, depende del poder.

Al final del turno en el que coloquemos el segundo dado de una carta o si hemos colocado tres dados a la vez, cogeremos una carta de caseta para intentar completarla.

Si nos sobran dados que no podemos colocar, se los pasamos al jugador de la izquierda que los intentará colocar antes de comenzar a jugar su turno. Los que le sobren, se devuelven al tobogán y comienza su turno normal.

Cuando tengamos dos casetas del mismo tipo recibiremos el ticket correspondiente a ese tipo de casetas, que nos dará 10 puntos al final de la partida, si logramos conservarlo, ya que otro jugador nos lo podrá quitar si nos supera en cartas de ese tipo. Además, el primer jugador en completar 5 casetas se lleva el ticket de los 20 puntos, y este no se puede quitar a otro jugador.

El sistema de puntuación del juego es lo mejor y a la vez lo que más quebraderos de cabeza da. El primer tipo de caseta en llegar al final no va a puntuar, no haber sido tan ansias de ir a por lo mismo. El segundo tipo de caseta en llegar al final detonará el final de la partida y este si puntuará. El tipo de caseta que se haya quedado más atrás, puntuará doble, si es solo un tipo, si varios están igualados, todos puntúan normal. El resto de casetas puntúa normal.

Al final de la partida sumamos los puntos que tengamos: cartas de caseta, ticket y bolsas sorpresa si tuviéramos. El jugador con más puntos será el ganador.

¿Qué tal está?

Paradice hace muchas cosas que ya conocíamos, pero, madre mía, ¡qué bien las hace!

Este juego nos ofrece una selección de dados que se parece a los juegos rollo Candy Crush, o al Potion Explotion, un cajón donde los dados van cayendo (por cierto, magnificamente montado) y deberemos escoger con cuidado para ir rellenando nuestros puestos sin que nos sobren dados (que son puntos gratis para el otro jugador) y sin dejarle jugadas mágicas. Lo que pensábamos que sería sencillo te hace comerte la cabeza más de lo que parece entre tanto color pastel y alegría.

Si a esto le unimos los poderes especiales que ofrecen los puestos una vez los has terminado, la multitud de elecciones posibles para ser eficiente se amplía, y tendremos que pensarnos muy bien qué hacer en el turno (no sirva esta frase para alentar a los reyes del AP a hacer una partida de este juego más aburrida que subirte a un carrusel apagado).

Por otro lado, los puestos nos pedirán requerimientos cada vez más complicados según los puntos que queramos sacar de ellos. Desde puestos sencillos con pocas especificaciones hacia qué dados colocar, hasta puestos donde los dados que tendremos que colocar son extremadamente limitados y puñeteros de encontrar. Las cartas, por lo que sea, son un pelín enrevesadas sin razón (por ejemplo, una carta indica que tenemos que tener una suma total de 18 en la carta, en lugar de ponerle un 6 a los huecos de los dados. Hay otras que nos indican que la carta superior debe ser siempre inferior, y en el segundo hueco hay un dos… pues escribe un uno arriba, ¿no?). Seguro que esto tiene su explicación, pero nos ha llamado la atención. Esta mecánica nos recuerda a las vidrieras de Sagrada sin duda alguna.

Pero este juego es más que las partes que lo conforman, y es que tiene un elemento que puede pasar desapercibido entre tanto color y dado gordo, y es el tablero de los puestos. Cada vez que acabamos un puesto, el tablero avanza poco a poco hacia el final, que por un lado marcará el final de la partida (comprensible) y por otro, y de forma mucho más cruel, indicará qué puesto no valdrá NADA al final de la partida.

El primer puesto en alcanzar la meta tendrá un valor de 0 puntos al final. Este puesto es, obviamente, uno que al menos un jugador ha estado cultivando y esforzándose por puntuar. De repente, el tablerito de aspecto inocente se convierte en una encarnizada carrera de caracoles por ver si conseguimos que el otro jugador sume un poco más de un color para acabar por destruírselo. Comenzamos a acumular colores de manera simultánea (nada de dejar todos los huevos en la misma cesta) y de mirarnos de reojo para intentar que nadie se de cuenta que intentas dejar un puesto algo más atrasado para puntuar el doble. La mecánica más fuerte, interesante e innovadora del juego es para nosotros este tablero. Esto es cruel, malvado y divertidísimo.

Si tenemos un pequeño pero con el juego, y no es para nada uno que haga que descartes seguir jugando, es lo «incómoda» que es la secuencia del turno cuando consigues nuevas cartas. Tener que recordar qué puestos has cumplido para robar una carta nueva, qué puestos has terminado y quitas, activar acciones especiales… Está organizado bien, pero resulta algo torpe a la hora de jugarlo, sobre todo en las primeras partidas (no ya rondas). Esto viene de tener que estar concentrado en la elección y colocación de dado , que luego los detalles se te van de la cabeza, y acabas revisando si subiste bien el marcador de puesto, si ya habías cogido carta nueva por un puesto o si un poder lo podías gastar antes o después de otro. Nada que no se solucione jugando más.

Sin duda, este juego es mucho más fuerte que la suma de sus partes. Las ideas son interesantes, la partida de lo que parece un chorrifiller se convierte en una sesión de un juego con mucho color y encanto (¿y esas ilustraciones tan preciosas? Felicidades al autor de las mismas). De verdad, nos hemos quedado sorprendidísimos con tantos aspectos de la producción y el desarrollo final del juego, que no podemos más que honestamente recomendar que lo probéis si sois fans de los juegos anteriormente mencionados. No sería raro que este acabara sustituyéndolos en vuestra ludoteca.

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