Juegos de hoy: 50 pistas (la trilogía completa) Impresiones y recomendación

¡Hola, parejitas jugonas!

El terror es un género complicado de introducir en los juegos de mesa. Representar las emociones de pánico y ansiedad que generan, de asco e intriga por el mundo donde nuestros personajes viven. ¿Ha conseguido la trilogía de Leopoldo ese hito lúdico?

Hoy os traemos la trilogía de 50 pistas, si los 3 a la vez.

¡Muchas a Bego por prestárnoslo!

Nº de jugadores: De 1 a 5 según el juego, pero como siempre, mejor 2 que más manos por en medio impiden ver bien los puzles.

Tiempo de juego: 1 hora u hora y media cada partida.

Autores: Jeppe Norsker

Ilustrador: Jeppe Norsker

Editorial: Gen X

Empaquetado: Una caja con un puñado de cartas. Ni reglas ni nada, solo las cartas. Se aprende a jugar girando la primera carta y viendo el tutorial online.

Preparación

Sacar cartas de la caja, darle la vuelta a la primera carta y a jugar.

¿Cómo se juega?

50 pistas son una serie de 3 juegos que continúan una misma historia: la de María intentando vencer al malvado rey Leopoldo. Bueno, 4 si consideramos también el prólogo, mucho más cortito y que venía incluido con el primer juego como promo.

Las primeras cartas explican cómo se juega, así como un código QR a un videotutorial, pero el juego es extremadamente sencillo: lees la carta y coges la siguiente que esta te indique.

Además, si en la carta viene otros números con un recuadro blanco, son otras cartas que puedes coger, normalmente serán objetos que te permitirán seguir avanzando, a veces están un poco más escondidos o los ignoras porque patatas. Si tienen un recuadro y el fondo rojo son objetos que deberás combinar con otro recuadro rojo. Si el recuadro es negro, será un código que deberás insertar en la APP.

El juego viene con una APP, con licencias finitas (pero vamos, que son 50). En esta APP se introducirán los códigos y las combinaciones de objetos y será la que te permita avanzar en la historia. Además, a ella también le podéis pedir pistas por si os quedáis atrancados. La primera pista suele ser comprobar si tienes todas las pistas del puzle, la segunda te lo explican un poco y la tercera ya la solución, o al menos en las que hemos necesitado nosotros ha sido así.

Además, como cualquier juego de investigación, necesitareis tener a mano papel y boli.

¿Qué tal está?

Si lo único que queréis saber es si os lo recomendamos, empecemos rápido: no.

Si queréis saber la respuesta larga y explicada con todo el arte que podemos aglomerar, dejadnos unos minutos para ponernos cómodos.

Como amantes confesados de los juegos de escape, en prácticamente todas las variantes que hemos encontrado, quedamos intrigados con cada una de las iteraciones lúdicas que aparecen del género. La prueba del juego es siempre necesaria y para nosotros agradecida, ya que nos ha dado a conocer grande ejemplos del género que han sabido renovarse y entrar con fuerza en un sub-mundillo cada vez más copado (y que siga así).

La premisa de la saga 50 pistas, y de esta historia, Leopoldo, es de tener un juego de fácil acceso, un simple tutorial y una carta te permite comenzar a jugar de inmediato, con una temática diferente a lo que solemos encontrar en estos juegos, una temática más tétrica y oscura, hasta límites incómodos (para nosotros) que hagan las delicias de aquellos jugadores que entran a abrir candados en salas llenas de sangre falsa y sustos por doquier.

Donde el ingenio de esta saga reside, en nuestra opinión, es la idea de convertirla en una especie de trilogía de novelas serializadas, donde seguimos en todo momentos los pasos de nuestra protagonista avanzando por una trama desquiciada y oscura sin saber muy bien qué está ocurriendo, pero teniendo en todo momento que ponernos en su piel para resolverlo.

Cuando se estrenó la saga, compramos de inmediato la primera de las cajas que incluía una aventura promocional que hace de prólogo a la historia inicial, un añadido con más importancia para la trama de lo que pudiera parecer. Una vez jugado el prólogo que narrativamente funciona, pero no tanto en sus mecánicas, que te deja con la sensación de simplemente hacer un tutorial sin mucha miga, comenzamos el plato fuerte, el primer caso de las cajitas de Leopoldo, «El péndulo de los muertos».

Sin entrar en spoilers, y vamos a evitarlos igualmente a lo largo de toda la entrada, esta primera sensación no nos cayó especialmente en gracia por dos motivos: conocíamos que la temática del juego se planteaba como oscura, pero a los límites a los que llega nos resultó incómodo de jugar intentando empatizar con el personaje, hasta el punto en el que tuvimos que abstraernos bastante de la misma para poder terminar la partida (que suelen durar una hora, aproximadamente). La desquiciante irrealidad en la que vive Maria, la protagonista, intercala momentos en los que la realidad se ilustra más como la nuestra, con acciones que penalizan al jugador por intentar realizar cosas que solo aparecen en las películas, mientras que en otras ocasiones el juego te pide que realices estas proezas solo vistas en las historias más gores del videoclub. El jugar con esa realidad que no admite ficción en algunos momentos para luego tornarse en una ficción de película de acción evita que consigas solucionar los puzles con intuición real, ya que no puedes asegurar cuales son las «reglas» de este mundo.

Por otro lado, las mecánicas no aportan nada novedoso, aunque quedan como buenas opciones para la resolución de puzles y la introducción de ayudas para el jugador. Todo es muy formalista, y no juegan en absoluto con el medio ni las posibilidades, más allá de la puntuación, la limitación de partidas por la app (para evitar revender el juego más de un número de veces) y un cronómetro puntual para imitar la sensación de tensión. Por otro lado, funciona. Nada está roto, nada tiene problemas. Han depurado las mecánicas de manera que todo sea sencillo e intuitivo a la hora de jugar, sin crear dudas ni complicaciones. Para las pocas dudas dentro del juego, la app añade comentarios para ayudarte (cuando introduces un código antes de tiempo o en el orden incorrecto).

Por lo tanto, unas mecánicas sencillas y bien montadas, pero poco originales, y una temática que carece de interés tanto desde el punto de vista narrativo (que la primera caja consigue mantener coherente, para ir desmoronándose con las otras dos cajas) y que acaba siendo una locura que no hay por donde cogerla hasta llegar a abstraerte a hacer solo los puzles. Los puzles, sin más, están bien pensados algunos, y otros no se les puede considerar realmente puzles. Los componentes limitan la jugabilidad (aunque mejoran la posibilidad de rejugarlo) y te obligar a ingeniártelas con papel y lápiz para resolver algunos puzles. No se recorta, rompe ni parte nada, pero te toca a ti hacerte esas piezas.

Finalmente, no os recomendamos el juego ante cualquier otro Escape Game incluso de la misma editorial. Los hay mejores, más divertidos y más novedosos. Este está simplemente bien, y la historia no ayuda a subirle la nota.

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