Convenciones que nos convencen: VI Festival Internacional de Juegos de Córdoba (I)

¡Hola parejitas jugonas!

Pues ya nos tocaba a nosotros. Nuestro turno para explicar nuestra propia experiencia en el festival. Creo que todos conocéis el Festival Internacional de Juegos de Córdoba (si no lo conocéis, buscad por Google). Tomando esto como base, sabiendo que va mucha gente interesante dentro del mundo de los juegos de mesa, nos proponemos a contar nuestra andanza:

Todo ocurrió un día tal que hoy, allá por el lejano día séptimo de octubre, cuando una pareja de jugones se disponía a dar un paso más en el camino de la diversión lúdica.

Nos encontramos el primer día un problema de aparcamiento (soy un torpe con el coche, pero es que soy nuevo) y tuvimos que aparcar a media hora del lugar donde se celebra, el Palacio de Congresos de Córdoba (o Palacio de la Merced). Un sitio precioso, con patios interiores de columnas, clásico y espectacular marco para una tarde de juegos. Gracias a dios habían puesto toldos, pues a las 7 de la tarde que comenzó aquello, el sol era una parrilla ferviente encima de nuestras cabezas.

Nuestra intención esta vez no era tanto jugar, sino jugar conociendo a otros jugones del panorama nacional, y a otros lúdico viciosos de las redes.

Nos encontramos con muchos jugones a la entrada (entre ellos nuestro francés videoaficionado favorito y su pareja jugona (aparte de un plus de cabello oro)). De su mano ya que el miedo al primer encuentro nos paralizaba, entramos con precaución el aquel tinglado de gente y cosas.

Unas cuantas presentaciones más (Perepau, Chemo, Seda…) y comenzamos a jugar, que es para eso que se monta todo esto.

Comenzamos probando un prototipo de Perepau: ¡Dinamita! con dos amiguitos más aparte de la parejita. Perepau no juega, que nos gana. El juego es una pasada, simple de aprender y de jugar, muchas estrategias y muy, muy divertido. No paras de intentar puntuar, o si eres como nosotros, de hacer la jodienda a los otros jugadores con tus fichas. Un grandísimo juego que yo repetiría bastantes veces.

Nos paran la partida para decir que “es muy bonito estar aquí” y “mirad que gente más chanchi” y “Antoine Bauza está aquí” y algunas cosas más. La verdad estábamos más concentrados en la partida, pero lanzaron guirnaldas y todo, así que no estuvo tan mal.

Seguimos, pierdo la partida inexorablemente, y con uno de los jugones nos disponemos a coger otro juego. En este caso Marrakesh, juego cuyo principal aliciente son sus materiales. El juego en sí es simple, gracioso, un poco de puteillo, pero está bien. Lo mejor son las alfombras que tienes que ir dejando en el mercado, que son mini alfombras de tela muy graciosas. Un filler infantil bastante agradable.

Se va oscureciendo la tarde (entre charla y charla ya se sabe) y nos encontramos con Jormelion y su familia. Entre Jormelion y el Yernísimo (osease Chemo del blog Gaming with my Suegra) nos disponemos a probar un prototipo de su propia cosecha: Banjolii Xeet. O como lo vamos a llamar más comúnmente, el juego de las avestruces. Un juego simple: tiras dados, ves si te interesa mover las avestruces que indican, vuelves a tirar o no, y las mueves. Luego tienes una hojita que indica en que posición tienen que llegar para que tu ganes puntos. Y un dado negro para hacer la puñeta. Unos diseños chulísimos de Chechu Nieto y un acabado que no lo hace parecer un prototipo. Para mi fue una de las partidas más divertidas. El tema ya imprime cierta gracia, y luego las mecánicas ayudan a ponerle la guinda al pastel que conforma este juego. Si lo pilláis por banda, dadle un tiento.

Jormelion, Chemo y Yo

Luego más charla interesantísima con Chemo. Y una vez acabado, mirar las tiendas y ver si había algo. Que precios madre mía, que difícil ha sido contenerse.

Luego nos fuimos a cenar un bocata (la comida oficial de los festivales). No estaba malo, y de vuelta al ruedo.

Con Noe (la antigua locutora del podcast Ojo al Dado) y su parejita jugona David (Seda para los Besekeros) nos dispusimos a probar por primera vez el King Of Tokyo, de Richard Garfield (el de las Magics).

Muermaaaaaaaazooooo…

Un muermazo, la verdad, no nos gustó  a ninguno. Entiendo a quien le puede gustar, y los materiales molan (aunque molarían más con figuras de plástico de los monstruos), pero no es un juego para mí. Lo siento. Demasiado azar que no puedes controlar… y aunque es divertido dar tollinas a Jesulín y a Marilin Manson (a diestro y siniestro) no es el tipo de juego que me compraría. Y menos por ese precio tan inflado.

A reventar que estaba el lugar, y esto es sólo el comienzo…

Estuvimos luego con más cháchara de gallinas hasta que ya dimos con otro de los juegazos del día: Hanabi, del chico de oro, Bauza. Eso si es un juego (y no el anterior). Muy poco, casi ningún, azar, mucha lógica, deducción, comedura de coco, y bien de 5 a 2. Barato, bonito y una mecánica muy nueva. Básicamente, un cinquillo de 5 palos, pero con las cartas al revés, es decir, que las ven los demás, pero tu no. Con las pistas (sólo 8) y las vidas (sólo 3) intentar formar las 25 cartas en orden correcto de número y color. Un cooperativo más dificil de lo que parece y que nos dará horas y horas de partidas una tras otra. Una compra segura (y tan segura que tardamos 10 minutos en comprarlo).

A mi me tocaron todas iguales… ¡ah no espera!

Ya con la noche cerrada, al albergue. Llegamos una hora tarde por culpa de dejar el coche muy lejos y de no saber donde está. Pero bueno, se portaron bien con nosotros y no se enfadaron.

Y como últimas lineas de esta primera entrada de Córdoba, quería poner el punto negro del Festival. El albergue. Muy barato, sí, pero horripilante. Entre lo de tener que ir a las 2 (ni antes ni después), irse a las 11 (o 10 como nos dijeron a las 9 el día después) inexorablemente, las camas de piedra, colchones malos, frío, incomodidad, un baño para cada 4 y una ducha para cada 8. No hay nada por lo que quiera volver a ese sitio. Es lo único malo de todo el fin de semana, el albergue. Lo sentimos porque los que lo organizan no tienen la culpa (además los chicos de CSI Badajoz fueron la mar de majos con nosotros) pero no quedamos nada satisfechos con el sitio para dormir, y más que seguro que en años próximos ni nos acercaremos por allí.

¡Hasta la próxima entrada!

7 thoughts on “Convenciones que nos convencen: VI Festival Internacional de Juegos de Córdoba (I)

  1. Y eso que empezó a las 18.00, aprovechasteis bien el tiempo probando juegos nuevos y prototipos.

    El hanabi lo tengo pero aún no lo he probado, a ver si lo estreno este finde. Por lo que leo el albergue un bajonazo: horarios, condiciones, etc. mejor pillar un hostal por la zona.

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  2. Muy buen post, a ver si pronto ponéis el de los demás días que tengo ganas de saber todo lo que me perdí, a ver si el año que viene podemos ir los compañeros y yo y compartir con toda la gente ese gran evento.

    Un saludo.

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  3. Qué pechá de resumenes estoy leyendo, y cada uno aporta algo. Qué magia.
    Me quedo con muchas ganas de catar el juego de las avestruces de Chemo, y el Marrakesh le quería catar hace tiempo, y lo he ido dejando… hasta que me has puesto los dientes largos!
    En cuanto al Tokyo y el Hanabi, pues opino totalmente lo opuesto. Adoro el Tokyo y el Hanabi lo pisotearía para acto seguido echarlo al fuego.
    Y en cuanto al albergue… bueno, la palabra “albergue” ya dice mucho no? Yo me alojé allí en 2009 y este año tb, y he salío siempre contento. Además, que por 3 noches te cobren sólo 20 euros lo veo apoteosico. Pero enfin, pa gustos colores como dicen, y si no véase el comentario anterior sobre los juegos.
    Un saludo!

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  4. Un placer echar esa partida con vosotros, aunque fuera a ese truñete.
    Os habeis dejado de compentar esa partida que le dimos a vuestro proto, del que todavía no se puede hablar ¬¬

    La verdad que me parece muy injusto lo que transmitis del albergue. Está claro que no llevais idea de volver. Peo vamos, que mejor que nada es, que la diputacion ceda ese albergue gratuitamente para el uso de los asistentes al festival es un chollazo. Y creedme ya le gustaría a muchisimos albergues juveniles tener las instalaciones que tiene este.
    Pero vamos, que el que quiera pagarse otra cosa, siempre puede hacerlo. Allá su bolsillo.

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